Esta tarde, mientras comprábamos un regalo para una amiguita del kínder que cumplía años, Irene vio flores en un estante de Soriana. Y dijo: "Quisiera comprarle algunas de esas flores a Dios para llevárselas. Así, ella sabría que la quiero mucho."
El Sr. Oportuno acaba de contarme que cada vez que empieza una película de la Columbia, y sale esa chica que parece estatua de la libertad, la Niké, o algo así, Irene piensa que la modelo es Dios.
Así que queda claro: Irene está convencida de que Dios es una estatua, y de que esa estatua es mujer. ¡Quiúbole!
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viernes, enero 20, 2012
viernes, abril 29, 2011
Aquí está Dios: guárdalo
Ayer me contó Renato la última lucidez con la que le salió nuestra nena y que me refrenda la convicción de que se echa sus tertulias con el dios Pan.
Estaba la nena ocupada, como siempre, en elaborar uno de esos engendros que habitan su cabecita loca, consistente en un papel coloreado y pegoteado de otros tantos cachitos de papel. Lo dobla y lo entrega al papá diciendo: te tengo una oferta: aquí adentro está Dios, guárdalo.
El papá, sabio y temeroso de alguna maldición trasnochada y malentendida, guardó el susodicho paquetito. Y ahora ya saben por qué, en caso de que eleven infructuosamente sus súplicas desesperadas para que dios les resuelva algún entuerto, éste no les responde: es que lo tenemos guardado.
Estaba la nena ocupada, como siempre, en elaborar uno de esos engendros que habitan su cabecita loca, consistente en un papel coloreado y pegoteado de otros tantos cachitos de papel. Lo dobla y lo entrega al papá diciendo: te tengo una oferta: aquí adentro está Dios, guárdalo.
El papá, sabio y temeroso de alguna maldición trasnochada y malentendida, guardó el susodicho paquetito. Y ahora ya saben por qué, en caso de que eleven infructuosamente sus súplicas desesperadas para que dios les resuelva algún entuerto, éste no les responde: es que lo tenemos guardado.
sábado, septiembre 04, 2010
Morfoazul
Irene se ha vuelto muy aficionada a la plastilina. Se clava horas y horas haciendo animales: tiburones, dinosaurios, árboles, conchas, tortugas, peces, escorpiones, bosques marinos. Los hace lentamente y con un nivel de cuidado que me sorprende.
Hace un rato subió a mostrarme su última creación: una diminuta mariposa de papel cubierta de plastilina. Dijo mientras me la mostraba: "Es una mariposa que nació de un huevo de mariposa, que come frutos de los árboles caídos. Es una mariposa morfoazul."
Luego me dio avión y bajó a la sala, para seguir jugando con su plastilina.
Cuando habla así, con tanta naturalidad y lucidez de sus juegos, siento que percibe el mundo de una manera mucho más real y desnuda que yo o que su papá. Me asusta, no que sea capaz de verlo y expresarse así, sino que lo diga con tanta cordura.
Hace un rato subió a mostrarme su última creación: una diminuta mariposa de papel cubierta de plastilina. Dijo mientras me la mostraba: "Es una mariposa que nació de un huevo de mariposa, que come frutos de los árboles caídos. Es una mariposa morfoazul."
Luego me dio avión y bajó a la sala, para seguir jugando con su plastilina.
Cuando habla así, con tanta naturalidad y lucidez de sus juegos, siento que percibe el mundo de una manera mucho más real y desnuda que yo o que su papá. Me asusta, no que sea capaz de verlo y expresarse así, sino que lo diga con tanta cordura.
martes, agosto 24, 2010
Un fino sentido de la ironía
Irene llora desconsolada, porque su amiguita de al lado va a cenar y no puede salir a jugar. De esta suerte, no hace más que llorar y exclamar entre hipidos:
-¡Estoy bien triste!¡Yo quería jugar con Brendita, estoy bien triste!
Responde la mamá doctamente:
-Mira, hijita, es que si dices que estás bien triste te pones más triste; mejor di que estás contenta y empezarás a sentirte mejor.
Y ella responde más doctamente todavía, pues se apoya en el método científico:
-¡No es cierto, mami! ¡Mira, digo "estoy contenta"; y no es cierto, estoy llorando! ¡Buuuuuu!
(Por cierto, me encanta mi nena: nadie le ve la cara de pendeja)
-¡Estoy bien triste!¡Yo quería jugar con Brendita, estoy bien triste!
Responde la mamá doctamente:
-Mira, hijita, es que si dices que estás bien triste te pones más triste; mejor di que estás contenta y empezarás a sentirte mejor.
Y ella responde más doctamente todavía, pues se apoya en el método científico:
-¡No es cierto, mami! ¡Mira, digo "estoy contenta"; y no es cierto, estoy llorando! ¡Buuuuuu!
(Por cierto, me encanta mi nena: nadie le ve la cara de pendeja)
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