lunes, mayo 16, 2011

Auden

Mi experiencia personal me dice que la gente, si puede, te hará daño; si la dejas, te pisoteará; y que en general, si no deseas que te lastime, debes alejarla de tu vida y no esperar nada de ella. A veces se me olvida, porque las personas, de cuando en cuando, se portan decentemente. Pero ese comportamiento siempre es momentáneo. Cuando leí este poema de Auden, me pareció que, en cierta forma, le daba voz a mis pensamientos.

No habrá paz

Aunque el tiempo suave y despejado
sonríe de nuevo sobre el condado de tu estima
y sus colores regresan, la tormenta te ha cambiado:
no olvidarás, nunca,
la oscuridad que borra la esperanza, la tempestad
que profetiza tu perdición.

Debes vivir con tu conocimiento.
Muy atrás, más allá, fuera de ti hay otros,
en ausencias sin luna de los que nunca supiste,
quienes desde luego supieron de ti,
seres de género y número desconocidos:
y no les gustas.

¿Qué les has hecho?
¿Nada? Nada no es una respuesta:
llegarás a creer -¿cómo vas a evitarlo?-
que se lo hiciste, que les hiciste algo;
te encontrarás deseando poder hacerles reír,
ansiarás su amistad.

No habrá paz.
Contraataca, pues, con todo el valor que tengas
y todos los amagos canallas que conozcas,
con la tranquilidad de conciencia de que
su causa, si la tuvieron, no les importa ahora en absoluto;
odian simplemente por odiar.

1956

Versión de Eduardo Iriarte
"Canción de cuna y otros poemas"

Tomado de http://amediavoz.com/auden.htm#NO%20HABR%C3%81%20PAZ

viernes, abril 29, 2011

Aquí está Dios: guárdalo

Ayer me contó Renato la última lucidez con la que le salió nuestra nena y que me refrenda la convicción de que se echa sus tertulias con el dios Pan.

Estaba la nena ocupada, como siempre, en elaborar uno de esos engendros que habitan su cabecita loca, consistente en un papel coloreado y pegoteado de otros tantos cachitos de papel. Lo dobla y lo entrega al papá diciendo: te tengo una oferta: aquí adentro está Dios, guárdalo.

El papá, sabio y temeroso de alguna maldición trasnochada y malentendida, guardó el susodicho paquetito. Y ahora ya saben por qué, en caso de que eleven infructuosamente sus súplicas desesperadas para que dios les resuelva algún entuerto, éste no les responde: es que lo tenemos guardado.

jueves, marzo 24, 2011

La sal de la vida

Las pequeñas y banales delicias que en estos momentos le ponen sal a la vida del Hurón:

CSI Las Vegas
El mentalista
Big Bang Theory
House
Farmville (sí, y qué)
Tirar bola con Vicente mientras lo amamanto
Ver a Irene hacer su tarea
Ver a Irene toda contenta los sábados, cuando va a su curso de pintura
Caminar de regreso a casa, al salir del trabajo
Conversar de películas y cómics con mis alumnos y mis compañeros (los que saben algo de la vida, claro)
Pasarme un ratito por twitter oara enterarme de si el mundo finalmente ya se fue a la chingada
dar mis clases de historia universal. dios sabe que he disfrurado mucho las sesiones dedicadas a Segunda Guerra Mundial
Mi león de los fines de semana

Sí, puros placeres sencillos :)

Ah, humanidad

Un amigo mío dice que es un error ser amable con la gente. En la época en que convivía diariamente con él, estuve muy conciente de ello, y no intentaba portarme bien con nadie. Pero la verdad, mi temperamento me inclina a tratar bien a todo mundo, aunque no lo merezca.

Lo cierto es que mi temperamento también me inclina a acumular las ofensas y a tomar nota de todas y cada una de ellas, hasta que la burbujita revienta y salpica mierda por todas partes. Defecto de carácter, lo sé, y me ha costado más de una mirada furibunda y silencios incómodos al entrar a una habitación. Sucede que cuando he hecho algo para merecer estos tratamientos, no alego nada. Pero cuando los recibo sin deberlos ni temerlos me pudre. Me pudre y me revienta.

Mi pregunta es (y de antemano sé la respuesta), ¿por qué la vecina es tan pinche imbécil que se atreve a tratarnos como bichos sarnosos? ¿Por qué siempre me toca una compañera maestra que da valores que a mitad de semestre empieza a mirarme torvo y a murmurar que soy una "librepensadora", como si eso fuera malo? ¿Por qué la gente se comporta como si fuera estúpida?

Y claro, se comporta así porque en efecto, es estúpida; y por supuesto, ser amable con los demás es un error. Un error garrafal.

sábado, marzo 12, 2011

Durme, durme

Se ha muerto Rita Guerrero. La voz más bella de la música mexicana contemporánea. Al margen de Santa Sabina o Ensamble Galileo, esta mujer significa algo para muchos de nuestra generación. Para mí una hermosa velada de música medieval, hace unos cuantos años.

Aquí, "Durme, durme", de Ensamble Galileo.

Rita Guerrero: 1964-2011. Q.E.P.D.

sábado, noviembre 06, 2010

Recta final

El año se acerca cada vez más a su final y algunos procesos actualmente activos en mi vida también: en tres semanas, máximo, tendré a mi segundo hijo, y mi maestría terminará dentro de dos. Claro que luego vienen dos años de histeria con la tesis , pero eso es otra cuestión.

Mi última materia, en línea, como el 90 por ciento del resto, está centrada en las instituciones culturales y educativas. Mi experiencia personal y laboral en el área, especialmente como docente, ya que nunca he sido funcionaria administrativa, me dice que las instituciones (educativas, culturales, políticas, etcétera, etcétera, etcétera) simplemente viven para simular que fungen un papel social importante y fundamental en lugar de SER un pilar social importante y fundamental. Ayer se me ocurrió decirlo en clase: cómo los planes institucionales de estos monstruos son meras cartas a Santa Clos plagadas de buenas intenciones, sin agenda a cumplir y sin derrotero claramente marcado. Quien me conoce sabe que soy una inválida social: que abro la boca para decir algo que a mí me parece coherente y sensato, y acabo ofendiendo de por vida a personas que considero inteligentes. Por supuesto, luego de mi comentario saltó el montón de pulgas institucionalizadas en su puestito de cultura desde hace diez, quince o veinte años: que si trabajamos mucho, muy duro y con poco presupuesto; que si hay que trabajar, incluso desde fuera de la institución; que si somos mártires de la cultura, etcétera, etcétera, etcétera.

Me acordé de aquella ocasión que, en octavo semestre de la carrera, se me ocurrió decirle a mi maestra que "El almohadón de plumas", de Horacio Quiroga, no obstante su fama y el agrado con que es leído por jóvenes generaciones, es un cuento bien hecho, un buen ejemplo de la producción de su autor, pero definitivamente imperfecto y no su mejor trabajo, ya que el párrafo final desploma la belleza y el misterio de la fábula. Mi maestra me miró indignada y me dijo que yo no tenía derecho a cuestionar a un maestro como Quiroga.

Si las aulas no sirven para cuestionar a los maestros, ¿entonces para qué sirven? ¿Para qué sirve la escuela? ¿Para qué sirve la institución? ¿Para qué sirve la cultura? Para NADA, eso es lo que me gritan mi maestra hace diez años y mis compañeros el día de ayer.

Ahora mismo escucho a mi maestro y muchos de mis compañeros echarse porras. Está muy bien: sí, se hace mucho con poco apoyo; sí, definitivamente hay mártires de la cultura en todas las instituciones; sí, la gestión es una labor fundamental de la cultura. Y por eso mismo es importante reconocer y solucionar ese mal endémico de las instituciones de decir que lo que hacen es muy bonito, pero sin dejar una huella tangible en la sociedad.

Me siento como si hubiera desperdiciado los últimos dos años de mi vida.

martes, octubre 19, 2010

Libros y películas

Tengo dos semanas en casa, esperando llevar a buen término mi segundo embarazo. Durante estos días, mis compañeros constantes han sido mi hija y mi laptop. De la larga sesión de twitter del día de hoy saco el tema de esta entrada: las adaptaciones de libros al cine.

Por la gran cantidad de tweets que leí al respecto, veo que el tema es apasionante, y que la raza está más que dispuesta a clavarse en él. Yo me cuestiono qué es lo importante del tema: el libro, la película, la fidelidad de la adaptación... Siempre me ha parecido que es mal negocio la obligada comparación que el fan de un libro hará con la adaptación cinematográfica, porque sin importar qué tan fiel sea, siempre le parecerá "rabona" en relación a su libro favorito. Al menos a mí me ha parecido que es así con todas las películas que conozco basadas en Los tres mosqueteros: siempre son pobres, insuficientes, y mediocres. Y aunque en la mayor parte de las ocasiones estoy segura que puedo respaldar mi juicio con observaciones objetivas, la realidad es que ninguna película, jamás, estará a la altura de mi experiencia de lectora con esta novela. De ahí que sea un ejercicio a la par injusto y ocioso querer establecer un paralelismo entre el maravilloso libro X con la mediana película Y.

La gran riqueza de la interacción literatura-cine es la producción de criaturas independientes. Al menos así define Guillermo del Toro la adaptación de un libro al cine: así considera él a su Hellboy, así considero yo al Batman de Nolan, y posiblemente así consideraré al Drácula de Coppola cuando por fin pueda ver esa película completa. Así es El resplandor de Kubric (que, aunque se pasa monumentalmente por el arco del triunfo a Stephen King, es quizá la mejor adaptación que se haya hecho a una novela suya), así es La mitad siniestra de Romero (otra del King), así es (según dicen, porque no he leído el libro) Niños del hombre, de Cuarón; así es con Los hombres que no amaban a las mujeres, Déjame entrar, y estoy segura que es el mismo caso de Los ríos de color púrpura. Si la intención es adaptar con toda exactitud una obra literaria, ¿cuál es la riqueza del ejercicio? ¿Cuál es, por ejemplo, la gran ganancia de Watchmen, que recupera casi con total exactitud gran parte de la novela gráfica y deja fuera las minucias que hacen del cómic una obra tan rica y memorable? ¿Cuál es el objeto de aquella miniserie noventera de El resplandor, con Rebeca de Mornay, que es copia exacta del libro, y que es sencillamente un producto aburrido y, en lo personal, aborrecible?

Si de lo que se trata es de reproducir el libro, sería mejor ahorrar tiempo y dinero y darle la oportunidad a cada lector de experimentar la obra. Así cada quien tendrá su versión idílica de los mosqueteros, de Tierra Media, de Howarts, del Hotel Overlook, de los 300 espartanos, de Watchmen, de ciertos higiénicos vampiritos, etcétera, etcétera, etcétera.