jueves, mayo 23, 2024

Ya lo dijo

Que me comporto como mi madre.

Como la madre que me parió.

Mejor nos ahorro disgustos y le otorgo el divorcio. Todo es suyo: la casa, el carro, los niños, los gatos y las palabras. Ya está.

domingo, noviembre 28, 2021

Visitante inesperado

 Tío Anárbol me visitó en sueños. Viejo, como en los últimos tiempos que tuve la oportunidad de verlo. Sonriente y dicharachero, como lo recuerdo de toda la vida.

Estuvimos en su jardín, que ya no existe: sus hijas vendieron la casa y, por lo que sé, ahora es un estacionamiento. Amé ese jardín en mi infancia, y aún con cuarenta y tantos, visitarlo era una dicha agridulce. Antes era enorme, y poco a poco empequeñeció. Pero en mi nostalgia, es un jardín interminable e inconmensurable.

Sé que hablé con él, pero no recuerdo de qué. Te quiero, tío. ¿Me extrañas? ¿Extrañas a tus hijas? ¿A tus hermanos? ¿Vienes por papá?

A lo que sea que vengas, sé amable y gentil, como has sido siempre. 

Te quiero. Te extraño. Pero sobre todo, te quiero.

lunes, marzo 15, 2021

Sueños y vaticinios

Esta mañana desperté a las 06:48. Mi primera clase es casi siempre a las 06:50, así que mi subconsciente procesó que era hora de levantarse. 

Venía de un sueño intranquilo en el que me recuerdo descendiendo la cuesta que me llevaba a mi casa de la infancia. A mi izquierda, había casas que no existían, pero que ahora seguramente están. A mi derecha, en el enorme baldío en el que mi abuelo me enseñó a andar en bicicleta, había una especie de bahía en la que los niños retozaban entre flotadores y charcas: había rocas entre el agua y árboles verdes, risas y gritos felices. 

De pronto estaba acompañada de una de mis hermanas -Caro, quizás- y juntas nos dirigimos a un parque que es mezcla y sombra de todos los parques en los que he caminado alguna vez. Allí, una mujer vieja nos pidió ayuda para salvar a un perro callejero herido. Entre las tres lo atrapamos y llevamos a una veterinaria (que, por cierto, si existe y está cerca de mi actual casa), y luego de que el animal recibió auxilio, en agradecimiento, la mujer me dijo cómo y cuándo moriríamos mis hermanas y yo. 

Entonces desperté.

Desperté angustiada, porque recordaba el destino de mis hermanas, pero no el mío. Y no deseaba recordarlo.

A mis trece o catorce años, estando hospitalizada por un ataque de asma particularmente virulento, mi pediatra de guardia se acercó a mí cuando mi abuela se había ido a comer y me dijo que si seguía así moriría antes de los veinte. Culpándome, como si yo controlara mi asma. Me recuerdo a la perfección aguantando la respiración hasta el día en que los cumplí, porque un médico -de mi confianza- me dijo que moriría. ¿Quién quiere saber eso? ¿Por qué querría saber cuándo y cómo morirían mis hermanas?

Le dije adormilada a Renato: "Me han dicho cómo y cuándo moriremos Caro, Lily y yo, pero no recuerdo lo mío". Él me acarició los cabellos y me hizo dormir de nuevo.

Al despertar, había olvidado todo, excepto el dolor y la dicha agridulce de haber visto otra vez el panorama de mi infancia.

No lo he visto en veinte años. No me gusta volver al pasado. Y el futuro, en definitiva, es un lugar al que no hay prisa en llegar. ¿Para qué? Sabemos cuál es el punto de arribo de este viaje. Lo interesante es el camino: con suerte, aprenderemos algo. Si la fortuna lo permite, encontraremos gente que nos ayudará a ser mejores. 

Tener un atisbo de lo que será la travesía sólo la truncará y nos impedirá ver el paisaje. Sería como estar frente a las montañas y no verlas por contemplar una postal. 

martes, noviembre 24, 2020

Arquetipos

Cuando mi monstrua estaba chiquita y mi tejón melero era un bultito con el que pasaba mis tardes jugando a hacer ruiditos, leí ¿Qué sucedió con el paladín encapotado? en versión electrónica.


En aquel entonces, conocía muy poco a Gaiman: apenas unos pocos números aislados de Sandman y un par de películas sobre sus obras: Mirrormask y Coraline. Aún no me había topado con American Gods. 


Esta tarde leí nuevamente ¿Qué sucedió con el paladín encapotado? y ahora me parece de una hermosura pasmosa. A la altura de American Gods, casi tan conmovedor como el interludio de la joven irlandesa expatriada al nuevo mundo, o como el capítulo en el que Sombra conoce a la más joven de las hermanas Zorya y ésta le regala la luna. Es un Batman arquetípico, un mito, que bien pudo caminar con Mr. Wednesday, Anansy y Mama-ji. Como el agujero en las cosas de Morrison. O la Gotham para siempre decadente de Miller. 


Nolan tiene que haber tomado a este Batman de modelo para su Dark Knight Rises. Ese Batman que no puede sino ser Batman, que sabe que tiene que serlo hasta morir. Porque, ¿qué otra cosa puede ser? 


Si te has convertido en un mito, ¿qué más puedes hacer, sino nacer y morir una y otra vez, hasta el fin de los tiempos?

martes, febrero 11, 2020

Wislawa, Wislawa

Son las 9 de la mañana, me duele la espalda, y Wislawa siempre le pone nombre a lo que siento.

DESPEDIDA DE UN PAISAJE

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenara la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
están sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
De veras les deseo
que lo oigan.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero no obedientes.

Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.

Wislawa Szymborska, El gran número, Fin y principio y otros poemas.

jueves, mayo 31, 2018

Metrópolis siempre es Metrópolis

Y no me refiero al hogar de Supermán, sino a la de Lang.

Esta mañana, mientras dejaba a mi abuelo en la clínica para su consulta mensual y manejaba hacia la escuela, me di cuenta (siempre me doy cuenta, pero hoy me pesó) de que todos íbamos hacia Metrópolis: unos en coche, otros a pie y otros en metro. Pero todos hacia el mismo lugar y con la misma cara de autómata desvelado.

Y cuando entré al estacionamiento, me sentí como si entrara a las fauces de Moloch.

A lo mejor es que tengo mucha tarea. O que no dormí bien. O que entré a las fauces de Moloch.

No sé.

viernes, enero 27, 2017

¡Ay, profesor Broom! ¡Ay, señor Ollivander!

Se murió John Hurt.

La primera víctima de Alien, el hombre elefante, el héroe perdido que luchó la causa perdida contra el Gran Hermano, el cuentacuentos, Avellano el grande, el profesor Broom, el Gran Hermano según Alan Moore, el señor Ollivander, el doctor Who.

No sé cuántos actores han tenido un currículum tan enorme, extraño, maravilloso y bello como el de este señor. Papeles raros, de actor raro, de hombre que sabía que no era guapo, pero sí talentoso. Quien repase su trabajo se dará cuenta que fue de todo: héroe, villano, monstruo, salvador, víctima, mago, científico, caudillo, mecenas, espía, narrador. El inadaptado por excelencia. Hasta Jesús fue. Nomás le faltó ser el diablo, pero al menos fue padre de uno.

Encarnó muchos de mis sueños y de mis pesadillas. Y no recuerdo una sola vez que lo haya visto y no me haya parecido sencillamente chingón.

Y me siento horrorosamente triste. Que lleguemos a una parodia de 1984 y que se muera Winston Smith...

Que duermas bien, Juanito. Ya te extraño.

jueves, octubre 27, 2016

Donde el Hurón cuenta que ha sido de sí los últimos tres años

Soy tres años más vieja.

Chido mi coto, ¿qué no?

Pues vale, y solo porque se supone que el Taco pasará a checar las entradas.

Trabajo: la última vez que pasé por aquí, allá por 2013, acababa de cambiar de jale. Tres años después, acabo de cambiar de jale otra vez. ¿Y saben qué? A donde vayas, es la misma mierda, nomás que digerida en otra panza.

Familia: bien, gracias.

Amigos: también, gracias. 

Mundo: en el hoyo, como de costumbre. Que hasta la Guerra Fría está de vuelta. Que dicen.

Películas: Star Trek sigue siendo buena opción. El universo cinematográfico Marvel ha estado charreando a gusto, y parece que apenas está agarrando tono para eso. El universo cinematográfico DC está charrísimo desde el mismo momento en que le soltó la rienda a un Snyder. Son una maldición, hacen caca todo lo que tocan. De horror he visto dos cosas decentes en los últimos años: The babadook y It follows. Parece que The witch está chida, pero aún no la veo. 

Cómics: de Batman, ¿qué más? Ya se fue a la chingada Scott Snyder, pero le tomó la estafeta el Zack imbécil con las películas. Al menos Batman se puede leer ahora, cuando no se trata del All Star que el susodicho Snyder (Scott) ha estado recetándole a la humanidad como si no tuviera ya suficiente mierda encima. Le hizo bien a DC matar al Superman prole que tuvo desde los New 52 y traer de vuelta al pre New 52. No es cierto que los lectores no aceptamos propuestas nuevas. Lo que no aceptamos es que nos vean la cara de pendejos (lo cual era la nueva propuesta del Didio desde 2011).

Música: muy contenta con Queen. Redescubriendo los orígenes metalerosos de mi primera infancia, cuando mis primos-tíos quinceañeros escuchaban Judas Priest para partirle las bolas a mi abuelo y a mi tío Reynold. Que según las apariencias mis hijos son rockeros, que dicen...

Vecinos: justo ahora el de atrás está chingando con unas rolas cutres rockerosas clásicas en español. A media noche eso solo confirma que eres un imbécil por emborracharte en jueves tirándole a viernes, y con mal gusto además, por tratar de dar lástima con rolas del Verdaguer.

Libros: leí American gods. Desde entonces no puedo evitar comparar todo lo que leo con eso. No encuentro nada igual. Si acaso Sandman (otro Gaiman) me encoge el corazón más o menos por el estilo. Chesterton. Dumas. Machen. Alguna rola de Nick Cave o de Cash. "Don't mention his name and his name will pass on." "It's too quiet in here, and I'm beginning to freeze. I've got icicles hanging from my knees." Y acabamos de das con La bestia debe morir. La voy a leer... otra vez.

Jardín: tengo uno. Y está bonito. Y da higos, y chiles, y ejotes, y melones, y hierbas de olor. Y muchas flores. Y es increíble la felicidad que una cosa tan sencilla te puede proporcionar. Andas en el mundo, en el trabajo, que es cutre y sin chiste. Y llegas a tu casa, donde todo está sucio y desparramado, y te espera un chingo de trabajo por hacer, pero tu jardín huele a flores y tierra mojada (y también a caca de gato, pa qué me hago) y entonces no importa que el mundo sea pinche. Porque tu jardín es la onda.

Y así la vida. Y todo bien con el universo.       

Pues que te vive la vida, que dicen...

Pues yo juraba que ya había mandado al carajo este blog, pero parece que es cierto que la tentación vale más que la voluntad.

Que llegas a los cuarenta cuando no te daban ni para los veinte. Que llegas a veinte con el mismo vato cuando no te veías con ningún güey en la vida. Que llegas a quince casada sin creerte que el rollo del matrimonio funcionaba. Que llegas a madre sintiéndote la menos calificada para semejante brete... Pues ya qué. Está muy avanzado el viaje para bajarte del tren.

Y entonces, Taco, ¿cuándo vuelves a escribir tu blog? Como los intelectuales wanna be de la localidad: te comento si me comentas :D

¡Voto a bríos!

lunes, agosto 12, 2013

Holy shit...

El primer post del año, elaborado durante la segunda mitad del año, no puede ser para otra cosa que echar pestes, ¿verdad? ¿Y qué más puedo hacer? Me piden que haga una tesis que ya no me interesa. Es más, nunca, NUNCA, N U N C A me ha interesado. Pendeja yo que creía que alguna vez me había interesado.

Y ahora un repaso de las cosas de las que me he de quejar en lo que va del año...

Películas de terror: ni una chida. ¿Cómo va a ser eso? No digo que Mamá no se pueda ver, claro que sí, pero está panchosísima.

Cómics: claro que de Batman, ¿luego de quién? ¿A qué puta hora van a darle cuello a Scott Snyder y contratar a un guionista decente que deje de tratar a Batman como homosexual pasivo en lugar de como el homosexual activo que realmente es? Neta estoy fastidiada de búhos, Jokers sin cara, Batmans hipersensibles y presuntas asociadas no solicitadas. Si no puede volver Morrison, traigan de vuelta a Brubaker, Adams o a Tomasi.

Jale: mucho, ahora bien pagado, a dios gracias, pero lleno de güerquete pendejo sin nada mejor qué hacer que quejarse de la vida y de lo que tienen, como si no tuvieran un chingo y a manos llenas.

Taco y Vicho del Mal: ahora resulta que me tienen miedo. Cada vez que el Taco me dice que me tiene miedo, me acuerdo de doña Leti, mi vecina cuando era niña, que durante una época particularmente pinche de su vida tuvo que recurrir a trabajos ingratos para mantener a sus hijos, y que les daba de tablazos cada vez que se le ponían al brinco. El Taco se siente maltratado porque le grito las órdenes cuando está muy concentrada en El Chavo animado o en Bob Esponja como para poner atención a la primera.

Y eso me lleva a la siguiente queja: ¡En una pinche casa donde la madre de familia tiene la colección completa de Batman Animated, Justice League, Count Patula a medias, Ahí viene Cascarrabias, Pink Panther, Miyasaki, etcétera, etcétera, etcétera, ¿el Taco, digo, la hija ve El Chavo animado? Qué degeneración, neta que sí!

Migrañas: a diario, gracias por preguntar.

Tele: ¡no tengo tele en mi cuarto!¡No tengo tele en mi cuarto! ¡Chingadamadre, que no tengo tele en mi cuarto!

Superhéroes: detesto que la próxima película de Superman vaya a tener de coestelar a Batman, y que Batman no vaya a ser Christian Bale, y que vaya a estar basada en Dark Knight Returns. Si la cosa está dirigida por Zack Snyder (en el nombre llevan la fama los cabrones) y sin Nolan de por media, será una reverenda mierda. Y para mierda, no necesitan involucrar a Batman.

Mi última queja del día tiene que ver con cambiar el pañal del Vicho. Y como es un asunto urgente, el resto de las quejas del año quedan para otro post.

He dicho.

lunes, diciembre 03, 2012

Gotham reciclada

Cuando empecé a ver Arrow, hace unas semanas, tenía curiosidad por ver qué hacían de Flecha verde: si sería el mismo vato simpaticón y mujeriego del cómic, con ínfulas de Batman en una ciudad que le tira a ser Gotham, pero algo subdesarrollada. Como si habláramos, por ejemplo, de un paralelismo entre San Nicolás y San Pedro. Luego del tercer episodio me quedó muy claro que Arrow es el relevo de Smallville, y cuando empezaron a recetarle a Oliver Queen una historia de pérdida-sufrimiento-venganza estilo Bruce Wayne me pareció muy triste que, para que el personaje tenga algún atractivo sólido, tengan que aderezarlo con elementos de Batman.

Pero las similitudes eran, cuando mucho, superficiales. Acabo de ver el episodio siete de la serie por puro morbo, porque Huntress, uno de los personajes más conflictivos de Batman, entraría en escena. Y ahora las similitudes son muy descaradas. Starling City es, ahora sí, una Gotham francamente reciclada, con una guerra de mafias conformada por las familias que tradicionalmente le dan la lata a Batman: los Bertinelli y la Tríada asiática, para empezar. Al rato serán los Falcone y Cobblepot, con sus negocios turbios disfrazados. Por lo pronto, el chico Queen ya tiene su Alfred: un exmarine contratado para cuidarle el pellejo, muy parecido al Alfred de Batman: Tierra uno. Ya anda por allí Canario negro (que también se da sus vueltas frecuentes por Gotham), aunque todavía no lanza sus características patadas ni da esos gritotes que son la delicia de mi hija de seis años. Al igual que Smallville, Arrow tendrá su desfile de héroes y personajes DC, con la salvedad de que, seguramente, no serán los metahumanos los que se den la vuelta por la ciudad, sino los vigilantes, los outsiders que generalmente andan buscando la aprobación de Batman sin conseguirla. Pero Green Arrow no es Batman, por mucho que quieran endurecerlo. Ni es el chico infinitamente optimista que es Clark Kent en los cómics. Es algo intermedio: simpático, aguerrido, desafiante, contreras, anarquista en el sentido más puro del término. Aquí es nada más un vigilante conflictuado por una cruzada encargada por el padre muerto. No es ni Batman ni Green Arrow. En resumidas cuentas, no me gusta.

Y bueno, no es como si se fuera a acabar el mundo por ello: soy fan de Batman, no de Green Arrow. Pero la serie podría ser linda. Una serie así siempre podría serlo. Como no traigan de verdad a Batman para darle un par de cachetadas guajoloteras a Green Arrow, darle en la madre a la Tríada, o poner un sensor de Brother Eye para checar las actividades del chico Queen en Star City, esta serie no tiene ni remedio ni perdón de Dios. Creo que, ahora sí, he terminado con Arrow. 

Feliz feliz, alegre alegre

Y toma que me doy de narices con la felicidad absoluta: hija e hijo a quienes besar, esposo al cual amar, amigos a quienes abrazar, covacha para hacerme bolita, alumnos para enseñar y para aprender, cantidades obscenas de libros y cómics qué leer, películas qué ver, música para corear. Hoy descubrí arrugas bajo mis ojos: me hago vieja y soy feliz. Nunca esperé envejecer, y resulta que es una felicidad extrañamente grata y reconfortante.

Qué raro descubrir que eres feliz así, de golpe y porrazo, sin haber hecho nada particular o extraordinario para serlo o siquiera merecerlo. O igual y sí lo merezco y me hago guaje pretendiendo que no. Soy un Hurón feliz, feliz, feliz. Sean felices ustedes también. Y lo digo en serio, sin los afanes guarros que usualmente me impulsan. 

domingo, septiembre 02, 2012

Rencor melero, rencor tejonero

Nuestro Tejón Melero sufrió, hará cosa de tres días, de una picadura de bicho al azar (entiéndase que no tenemos una puta maldita idea de si lo picó una araña, una hormiga, una avispa, un zancudo o una pinche cucaracha). Primero fue una ronchita. Luego se inflamó. El día de hoy era un absceso en franca plenitud, con todo y su puntita blanca destacada y a punto de reventar. Por supuesto, la maldita cosa se mantenía en su incólume y dolorosa plenitud, sin trazas de que el Tejoncito descansara de su infame dolor.

Allá van el Hurón y el Pachuco, como preocupados padres de su fauna diversa, a que lo revise el doctor en turno en la farmacia de similares, porque los servicios de un veterinario, en estos días, resultan más costosos. Y le recetaron lo de costumbre: antibióticos, desinflamante y un jarabe pa' los mocos (es que además está agripado el bicho). Luego de una hora, el dolor es insostenible y tomamos una decisión dura, riesgosa: reventar el chingado absceso. Aquí la que tiene presuntos conocimientos enfermeriles es el noble y magnánimo Hurón de los Pantanos, así que con jeringa en mano, procedió a la delicada operación de aplicarle una punción al monstruo ese que se posesionó del muslo de mi hijo para luego drenar su nauseabundo contenido.

La cosa pasó como es de esperarse en estos casos: el Tejoncito Melero berreó, pateó, blasfemó en su lengua nativa, me miró con cara de muere puta infeliz, sudó, siguió berreando, y al final descansó. A casi tres horas del suceso el Tejoncito está tranquilo: por primera vez en el día comió con apetito, empezó a cantar, y ya no trae un genio de los mil demonios. O genio melero, si usted lo prefiere.

Pero es un bichito de memoria prolongada y rencores largos: tengo media hora mimándolo y acariciándolo. Me mira con desconfianza, y cuando trato de tocarle la piernita me aparta la mano. Al principio ni siquiera me permitía tocarle la cabecita.

Es rencoroso el Tejón. Rencor melero, supongo.

viernes, agosto 31, 2012

Maldito payaso...

Y para no perder costumbre, este honorable Hurón pasó otra noche de insomnio. Muy apaciblemente, apagó todo hacia la medianoche, y empezó la revolcadera, pero no una divertida: sobre el costado derecho, que es mi lado favorito para dormir. Nada. Luego sobre el izquierdo, que no me resulta tan cómodo: ni madre. Boca abajo, boca arriba, con una almohada entre las piernas, sin almohada en la cabeza, tapada, destapada, con clima, sin clima, y puro chorizo: Hurón sin poder dormir.

Entonces, a eso de la 1:15, ¡que se adormila! Pero entonces entra el Oportuno, que oportunamente pisó un juguete del Tejoncito melero, y tanto el Tejón como el juguete empezaron a berrear. Adiós sueño. ¿Y el Oportuno? ¡Roncando el infeliz! Y allá va el honorable y Magnánimo Hurón a prender la lap otra vez, a pendejear en el face (si es aburrido en horas concurridas, lo es aún más a mitad de la noche), a leer cómics, a intentar ver una película, y nel, porque además de insomnio, el apreciable Hurón tenía una pinche migraña de mierda que tampoco le ayudaba a dormir.

Y entonces llegan las horas negras, porque es increíble la cantidad de mierda malviajada que se te puede venir a la cabeza cuando estás sola, desvelada, aburrida, y algo triste. Mal viaje tras mal viaje, sin trazas de acabarse. ¿Y qué hace el Hurón? Pues la verdad es que se toma muy en serio a sí misma, pero terminó mandándose a sí misma a la chingada cuando empezó a alucinar con ofensas acaecidas en la temprana infancia. Allí se dijo el Hurón: "Hurón, ¡no mames y ya duérmete! Que te estés acordando de lo que Perenganita te dijo en el kínder es signo de que ya no estás en tu ínfimo nivel de racionalidad cotidiano, así que ya déjate de pendejadas y ¡vete a dormir!".

Adiós lap. Adiós internet. Hola almohada. Hola cama. Hola pinche Oportuno roncando. Media hora más de dar vueltas y revueltas, y por fin (hacia las 4:00) me duermo. ¿El secreto? Ignorar la migraña, que jamás se me mitigó con el analgésico. Y justo cuando estaba en lo más sabroso del sueño, el despertador. Lo confieso: no me siento cansada y no tengo sueño... ahora. Pero después de mediodía va a ser un tango no sentir que me debo arrastrar para llegar al baño o ir a la tienda de al lado.



Nada que no esperásemos

Y que se le pasa a mi nena el engente por la escuela. Sólo le duró una semana: con eso le bastó para darse cuenta de que a la maestra le importa un comino que sepa leer y escribir, que se sepa de memoria los nombres y las características de un montón de dinosaurios así como las propiedades químicas de algunos metales pesados; que le vale madre que sepa sumar, restar y casi multiplicar, y que jamás se dará cuenta de que dibuja hermoso en comparación con otros niños de su edad.

También se acaba de dar cuenta de que, al igual que en el kínder, los compañeros son una mierda. Que no puede confiarse de ellos, que no la aceptarán porque no tienen nada de qué hablar con ella, que a las mamás de esos niños sopes no les cae bien porque las hace sentir pendejas incluso a ellas, y que, como ya lo veníamos temiendo el Pachuco y yo, se aburre un horror.

¿Habla de ello la señorita? Claro que no. Se lo guarda enterito. Pero nos damos cuenta porque nos cambia la conversación cuando le preguntamos cómo le va en la escuela, porque colorea encima de los ejercicios que hace en el salón, y porque tenemos tres días batallando un montón para que se levante a bañar. No se quiere levantar. O sea, le parece más provechoso dormir.

Tiene dos amigos: una excompañera del kínder, y David, el niño con síndrome de Asperger que su maestra de tercero de kínder le recomendó. En cierta forma, Irene es la tutora del niño: no se le ha olvidado la misión y sigue monitoreándolo y defendiéndolo lo mejor que puede. Vocación pedagógica, pues, eso es lo que tiene la nena.

E inicia el conflicto con la autoridad. No hemos educado a esta nena para que obedezca nada más porque sí, y esa es una de las cosas que más irrita de ella a los demás adultos, incluso los de la familia cercana. La nena no quiere comprometer la autoridad de su maestra, pero le pesa. No quiere infligir reglas, pero le pesan. Y le dan cargo de conciencia. No quiere que le ponga en su mochila una libreta de dibujo porque teme que la regañen. No quiere ponerse short debajo de la falda porque teme que la regañen. Teme que la regañen por cosas que aún no hace. Como si la dichosa maestra tuviera ojos para mirar lo que hace cuando tiene que mirar a otros treinta mocosos a los que sí tiene que enseñar a leer y escribir.

¿Y mientras? Convencerla de que las cosas no siempre serán así, al menos no todo el tiempo. De que más adelante puede tocarle una maestra o maestro más capaz de dialogar con ella. O tal vez de plano nos aburramos nosotros, nos consigamos cada uno un par de jales, y la metamos a una escuela privada con método Montessori o algo similar donde la muchachita sea más feliz.

Por ahora, el aprendizaje de este año escolar será social, no académico. En lo académico podría darle más de una sorpresa a la maestra. En lo social, ella será la sorprendida. Enseñarle a no sentir resentimiento contra un grupo de personas que te hieren porque se sienten amenazados por ti va a ser un tango, pero enseñarle a desdeñarlos sin comprometer su corazón lindo, eso va a ser un jolgorio mayor.

viernes, agosto 17, 2012

Cómo Nolan hizo de Batman un caballero inglés...


Le tomó tiempo, pero el Sr. Pachuco lo descubrió: ese texto tan lindo que Gordon lee casi al final de Batman: the dark knight rises es este:

"I see a beautiful city and a brilliant people rising from this abyss. I see the lives for which I lay down my life, peaceful, useful, prosperous and happy. I see that I hold a sanctuary in their hearts, and in the hearts of their descendants, generations hence. It is a far, far better thing that I do, than I have ever done; it is a far, far better rest that I go to, than I have ever known."

El fragmento completo está en el capítulo 15 de Historia de dos ciudades, de Charles Dickens. Me gustaría poder decir con exactitud las circunstancias en que estas palabras se expresan, pero no puedo, porque no conozco el libro. Sin embargo, aquí dejo el fragmento:

"I see a beautiful city and a brilliant people rising from this abyss, and, in their struggles to be truly free, in their triumphs and defeats, through long years to come, I see the evil of this time and of the previous time of which this is the natural birth, gradually making expiation for itself and wearing out.
I see the lives for which I lay down my life, peaceful, useful, prosperous and happy, in that England which I shall see no more.
I see that I hold a sanctuary in their hearts, and in the hearts of their descendants, generations hence. I see her, an old woman, weeping for me on the anniversary of this day. I see her and her husband, their course done, lying side by side in their last earthly bed, and I know that each was not more honoured and held sacred in the other's soul, than I was in the souls of both.
I see that child who lay upon her bosom and who bore my name, a man winning his way up in that path of life which once was mine. I see him winning it so well, that my name is made illustrious there by the light of his. I see the blots I threw upon it, faded away. I see him, foremost of just judges and honoured men, bringing a boy of my name, with a forehead that I know and golden hair, to this place— then fair to look upon, with not a trace of this day's disfigurement— and I hear him tell the child my story, with a tender and a faltering voice.
It is a far, far better thing that I do, than I have ever done; it is a far, far better rest that I go to than I have ever known."

martes, julio 31, 2012

Y que se levanta don Murciélago...

Antes de empezar, advierto: este post está lleno de spoilers, así que si no has visto Batman: The Dark Knight Rises, y no quieres tener una puta idea de de qué se trata hasta que te aplastes a verla, haz el favor de largarte de este blog y seguir con tu feliz existencia.

Pues bien, que por fin se me hizo terminar la espera y fui a ver Batman: The Dark Knight Rises (como dice el Flaco: pero qué pinche nombre más largo, caray, pero juro que la película le cumple al título cabalmente). He esperado por ver esta película desde que terminé de ver Batman: The Dark Knight, y debo decir que estoy muy contenta. Más aún, demasiado contenta de lo que vi en la pantalla.

Como saben mis dos lectores (hola Pachuco y Flaco), Batman es un tema delicado para este honorable y nunca bien ponderado Hurón, que considera al bueno de don Murciélago no sólo uno de sus héroes literarios favoritos (a la par de Prometeo, Artagnan y Athos), sino uno de sus anclajes más firmes en esa actividad que es en la práctica el centro de su existencia: leer (bueno, reconozco que también me gusta hacer algunas otras cosas, como respirar, comer, beber, ver películas, dormir un poco, criar niños, amar esposo, reír con amigos y arrear alumnos). Así, cada mala adaptación de Batman se me ha convertido en una ofensa personal, cada adaptación buena en un maravilloso viaje de compañía, y esta trilogía, en particular, en una gozosa experiencia.

Las películas de Nolan tienen una virtud que le veo colgarse a muy pocas adaptaciones: la de ser criaturas enraizadas en sus orígenes, pero capaces de vivir su propia existencia (como el Hellboy de del Toro, pues). Sin dejar de estar atado a las líneas generales del cómic, Nolan ha construido un Batman muy personal, creíble, respetable y humano. Además ha tratado a don Murciélago no sólo con respeto (cosa que, por ejemplo, no hizo Schumacher), sino con verdadero amor.

Si me sigo extendiendo no voy a terminar nunca, y como no se trata de elaborar un ensayo de crítica literario-cinematográfica, me limito a exponer mis impresiones, algunas de ellas alimentadas de las propias reflexiones de mi Pachuco, de esta película, que para mí ha sido la que ha marcado este año:

  • The Dark Knight Rises es un excelente fin a la trilogía que inició con Batman Begins: se toma el tiempo para narrar la historia del final del murciélago y para cerrar las tramas abiertas en las dos películas anteriores. Nolan se da el lujo de no dejar un solo cabo suelto: desde la aparición de Blake (que al Pachuco y a mí nos parece que es el pequeño a quien don Murciélago salvó junto con Rachel Dawes en Batman Begins) hasta la persecución que más allá de la muerte sigue ejerciendo Ra's al Ghul sobre Gotham.
  • Como lo mencioné más arriba, Nolan ha sido un director muy amoroso con Batman: le ha dado espacio para nacer, desarrollarse, enfurruñarse consigo mismo y con el mundo y luego para resurgir y redimirse. Lo ha tratado con una deferencia digna de caballeros. Tal vez esto sea lo que molesta a muchos espectadores: un Batman tan marcial, tan comedido, que a pesar de soltar tremendos trancazos y desplegar ingentes recursos tecnológicos no resulta audaz o simpático al estilo de muchos otros héroes. Cuando veo al Batman de Nolan, veo a un Batman inglés, no norteamericano, y la verdad, eso es algo que me gusta muchísimo.
  • Se trata de una película increíblemente épica, pero no la clase de épica que manejan por lo general las películas de superhéroes, que resulta estridente, hilarante  y chillona. Esta es una película sobria, solemne, acompasada, pero estremecedora en los momentos en que debe serlo. Lo curioso es que está llena de clichés, pero están manejados con tanta dignidad que no resultan enojosos ni cursis, sino conmovedores, y, en ocasiones, simpáticos.
  • Evidentemente, cada quien verá lo que desee en esta película. Batman es un cómic muy influido por la literatura (especialmente la gótica, claro está), y Nolan no parece estar desafilado en cuanto a lecturas literarias: el tono de la película aspira por momentos a la grandiosidad del teatro clásico, de la tragedia griega y el teatro isabelino. Tiene momentos muy memorables, como la primera aparición de Batman, que en conjunto con la música, y luego de saber que tiene ocho años sin entrar en acción, crea una expectativa similar a la de la Ilíada cuando Aquiles o Héctor salen al campo de batalla. Pero también tiene un elemento que no es sencillo encontrar en un héroe comiquero: la autorredención. Como en las obras de Dostoievski, llega el momento en que Batman deja de buscar la justicia, la bondad y el perdón en el mundo para buscarlas en sí mismo.
  • A diferencia de Batman Begins (basada en Año uno), de Batman: The Dark Knight (basada en The killing joke y The long Halloween), Batman: The Dark Knight Rises tiene guiños a una gran cantidad de sagas limitadas y de la serie regular que Batman ha cobijado a lo largo de los años. He aquí algunas de las que se me ocurren a vuelo de pájaro, y quien haya notado otras que se me pasen por favor hágamelo notar: Kingdom Come (cuando Bruce se pone los exoesqueletos para ayudarle a mover su rodilla y sus hombros), The Dark Knight Returns (con el autoexilio de Bruce y su repentina vuelta a la acción, así como todas sus apariciones trepidantes por toda la ciudad), Officer down (con la caída en el cumplimiento del deber de Jim Gordon), toda la enormísima saga de Bane (Knightfall, Knightquest y Knightsend), Cataclysm (en la que Gotham queda destruida por un tremendo terremoto), Road to No Man's Land (en la que un impotente Bruce Wayne contempla como el mundo entero abandona a Gotham a su suerte), No Man's Land (Gotham queda abandonada al arbitrio de lo peor de la ciudad), la saga de Ra's al Ghul, Last Rites (el conmovedor lamento de Alfred en la parte final de la película está tomado casi literalmente de “Batman and the Outsiders Special 2009”), y Batman Reborn (cuando el joven John Blake decide tomar el lugar del murciélago como protector de Gotham).
  • No sé al resto del mundo, pero a mí me pareció que la Catwoman de Anne Hataway es muy buena. Al fin Nolan le atinó con la elección de una actriz que diera el kilo para ser pareja de don Murciélago: no me esperaba que pudiera resultar convincente porque siempre que la veo me acuerdo de El diario de la princesa (y no se engañen, será de Disney pero es una película que me gusta mucho). 
  • El personaje de Bane es otro que resulta muy bien tratado por Nolan, que lo recrea y lo convierte en algo más que el despiadado Bane de los cómics: lo fusiona con Ubu, el sirviente de Ra's al Ghul, y lo convierte en la sombra protectora de Talia al Ghul, interpretada por una Marion Cotillard a la que se le da de maravilla hacerla de mosca muerta.
  • Para mí, Blake fue una agradable sorpresa. El personaje interpretado por Joseph Gordon-Levitt es muy bello y cubre espectros disímiles: desde instigador hasta amigo y confidente. Siempre me ha sorprendido la manera en que Nolan construye personajes de apoyo tan profundos y hermosos, pero es algo que se le da muy bien. En este caso le hizo un homenaje respetuoso y entrañable a Robin, y no a uno en particular, sino a los tres que han marcado la vida de Bruce Wayne/Batman: Dick Grayson, Jason Todd y Tim Drake. A qué héroe encarnará en un escenario hipotético este joven, si a Robin, Nightwing, o alguno de los nuevos auxiliares de don Murciélago desde que DC se lo trajo de regreso de la muerte, es algo que no alcanzo a dilucidar, y ni falta que hace, pues al final la cosa que en realidad importa es que Gotham tiene un protector, y que éste usa el manto del murciélago.
Lo que más me sorprende es que Nolan haya logrado, en un acto de amor supremo, algo que no recuerdo que alguien más haya hecho: obligar a don Murciélago a amarse a sí mismo, a temer por sí mismo, a desear encontrar el bien, la bondad y el amor en su propia persona, y salir al mundo a hacerlo un lugar mejor, no como Batman, no como el filántropo despistado Bruce Wayne, sino como un ser humano dispuesto a vivir, ser feliz, y transformar su entorno a través de su propia felicidad.

Y al final estoy haciendo lo que no quería hacer: extenderme. Pero esto me pasa siempre con este cuate, con don Murciélago, porque, verán, no tengo con quién hablar acerca de él. Y el cabrón me encanta, me ha encantado desde que era niña y lo tuve por primera vez en mis manos en un cómic, desde que lo vi en la ridícula serie sesentera, y luego en los Súper Amigos, y luego en las películas de Burton, y luego en las de Schumacher (que el diablo se lo cargue al infeliz de mierda), y luego en las maravillosas Animated Series, y luego en Batman Beyond, Justice League, The Batman, etcétera, etcétera, etcétera. Es increíble como un personaje ficticio se convierte en parte de tus referentes y tu vida. Este cabrón me ha acompañado un buen de años, y supongo que siempre me va a acompañar, como Aquiles, Prometeo, Perceval, Arturo, Hamlet, Artagnan, Athos, Cyrano, y aquel maravilloso Henry IX creado por Ray Bradbury.

Bien por don Murciélago.

jueves, marzo 01, 2012

Una fiesta sorpresa...

Es lo que mi nena pide para celebrar su cumpleaños, que es el día de hoy. Sorpresa mis polainas, pero le deseo la mayor felicidad a esta bebé que llegó para hacer que mi vida sea hermosa.

Feliz cumpleaños a Irene :D

lunes, febrero 06, 2012

Bueno...

No, no he tenido tiempo para perderlo, pero igual me he pulido en guarrear, jeje :)